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Un doping, un triunfo histórico, alcohol y un árbitro corrupto: la estadía de Escocia en el Mundial de 1978

La delegación británica duró poco en la edición organizada por Argentina. Sin embargo, su huella quedó marcada por las particulares acciones de sus jugadores. Faltan 167 días para Rusia 2018

La estadía de Escocia en la Copa del Mundo que organizó la Argentina duró pocos días. La derrota ante Perú (3 a 1), el empate con Irán (1 a 1) y el histórico triunfo ante Holanda (3 a 2) marcaron la prematura eliminación en el campeonato internacional. Sin embargo, sus protagonistas dejaron una huella marcada por su paso por Córdoba y Mendoza.


Probablemente el caso más resonante fue el que vivió Willie Johnston, quien después del debut frente al combinado incaico dio positivo en uno de los controles antidoping por haber consumido Reactivan, un estimulante que contenía Fencamfamin. Fue la primera y última presentación del virtuoso atacante, dado que la federación de su país decidió expulsar de por vida al futbolista que intentó tener mayor resistencia con una sustancia prohibida por la FIFA.


Otra curiosidad que vivió la delegación británica tuvo que ver con el comportamiento de sus jugadores en el hotel donde se concentraban en Alta Gracia. Según las autoridades del lugar, cuando los escoceses debieron dejar las instalaciones para disputar su tercer compromiso en Mendoza, las habitaciones quedaron plagadas de botellas vacías de whisky, licor y otro tipo de bebidas alcohólicas. Una situación similar a la que sucedió con los polacos, quienes llegaron a Buenos Aires con una dotación de 380 botellas de vodka para las 35 personas que conformaban la lista oficial de representantes del equipo europeo.


La espontaneidad de los escoceses fue tan risueña, que hasta su propio entrenador tuvo un episodio luego de la victoria frente al conjunto que disputaría la final del certamen en tierras cuyanas. Como la conquista no fue suficiente para acceder a la siguiente instancia del torneo, Ally MacLeod no ocultó sus sensaciones de tristeza que le provocó la eliminación. En plena conferencia de prensa, el director técnico observó cómo un perro callejero invadió el lugar para escapar del crudo frío mendocino y sentarse a su lado en busca de calor. "I think he is the only friend I have got left" ("Creo que es el único amigo que me queda"), dijo ante los micrófonos el entrenador que se alejó de su selección luego del fracaso deportivo.

Finalmente, el otro escocés que también fue noticia por sus controvertidos actos en la Copa del Mundo fue el árbitro Jhon Gordon, quien sólo dirigió dos encuentros del campeonato por su pésima y sospechada actuación. El colegiado impartió justicia en el duelo que Túnez le ganó 3 a 1 a México y el choque que Holanda goleó 5 a 1 a Austria. Como la FIFA no pudo comprobar ningún hecho de corrupción, los dirigentes prefirieron elegir a otros jueces para los partidos siguientes sin labrar ninguna denuncia contra el británico. Sin embargo, unos meses más tarde, la UEFA inició una investigación por las sanciones que había cobrado en un cotejo disputado por el Milan y el Spartak Sofía en San Siro.

Como los italianos se impusieron por 3 a 0 y lograron la clasificación a los octavos de final de la Copa de la UEFA, la entidad descubrió que Gordon había favorecido intencionalmente a los locales por haber recibido una gran cantidad de regalos valuados en 1.000 libras esterlinas. La irregularidad significó una suspensión de 3 años para el árbitro que cambió sus valores por camisas, corbatas, sacos, trajes y perfumes de las marcas más conocidas de la ciudad de la moda.