Sociedad

Santiago del Estero: el pueblo de los tres mil ADN y la guerra de familias por un crimen satánico

La Justicia ordenó tomar muestras genéticas de todos los habitantes varones y mayores de edad del pueblo de Quimilí por el crimen de Mario Salto, violado y descuartizado en 2016 en un rito infernal. Mientras, quienes apoyan a la familia de la víctima y a los supuestos victimarios llevan su pelea de palabras a las calles de tierra


"No me olvides, pedí justicia por mí", se lee en un mural gigante en una pequeña calle del pueblo de Quimilí, a 200 km de la capital de Santiago del Estero. La cara que acompaña a la frase en el mural es la de Mario Salto, el hijo de apenas once años de un trabajador golondrina del pueblo, el protagonista del infanticidio más bestial de la historia reciente.

El 31 de mayo de 2016, Mario, "Marito" para su familia, fue secuestrado mientras salía de pescar de una laguna de la zona. Su cadáver sería encontrado dos días después en un descampado por el perro de un baqueano local que masticaba una de sus piernas. Estaba descuartizado en partes, su cabeza en una bolsa blanca, su torso y miembros en una bolsa negra.

La autopsia posterior en la morgue de  la capital provincial reveló que fue violado antes de morir con un objeto romo. Pasaba el tiempo, pasaron magistrados, sin nadie a quien culpar con firmeza. "¿Vos decís que me ate en la Plaza de Mayo? ¿Llevo cadenas?", le preguntaba el padre del niño asesinado a Infobae en septiembre de 2016, mientras denunciaba una causa frenada y pedía peritos especializados para esclarecer el crimen.

El caso llegó a tener tres jueces distintos, la última y actual es la doctora Rosa Falco, que a comienzos de este año envió a Quimilí a la división Homicidios de la Policía Federal con perros entrenados que participaron en la búsqueda del cuerpo de Santiago Maldonado a comienzos de este año.


Las narices de los perros llegarían hasta Miguel Ángel Jiménez, un productor agropecuario local de 58 años, dedicado al negocio del algodón, para detener a una oscura banda de siete hombres en total. Se encontraron papeles, un perro ahorcado, anotaciones con símbolos aparentemente esotéricos, cartas dirigidas al Diablo.

La hipótesis tras analizar esas cartas fue que "Marito" habría sido asesinado en un crimen ritual para extraer su juventud y virilidad. Pero los símbolos en las cartas del pacto infernal para sacrificar al niño no venían de tomos místicos de brujos faustianos del Medioevo: estaban tomados de un dibujo animado de Disney, Gravity Falls.

Hoy, a más de dos años del crimen, la Justicia está desconcertada: tiene siete personas detenidas, acusadas de ser los autores intelectuales del crimen, pero no sabe quiénes perpetraron materialmente la violación y el asesinato.

Por eso, en una medida inédita en la historia criminal argentina, la jueza Falco decidió tomar muestras de ADN a 3 mil de los 25 mil habitantes de Quimilí -los varones mayores de 18 residentes en el pueblo al momento del crimen o antes- para compararlos con rastros genéticos que encontraron en el cuerpo del niño. Es decir, para la Justicia, casi el 15% del pueblo es sospechoso.

Es el martes 2 de este  mes por la mañana y Quimilí pierde la habitual calma que suele tener. La noticia de la singular cantidad de tests de ADN trascendió y varios medios nacionales llegaron al lugar: la expectativa se centra en la departamental policial donde la jueza Falco reúne a su equipo y los alista para tomar las últimas 120 muestras. Pero no todo es tan fácil, no es solo sacar sangre y ya. El pueblo chico tiene su enfrentamiento en las calles polvorientas.

"En el pueblo se vive una grieta. Por un lado están los que apoyan a la familia de 'Marito' y por el otro los que hacen marchas para reclamar justicia por Miguel", dice Fernando, un vecino que pasa con el auto, y se detiene a observar la situación. Miguel es Jiménez, el principal acusado de haber organizado el peculiar ritual satánico y uno de los siete detenidos.

Lo curioso es que esa grieta se puede observar a simple vista. En la puerta del lugar donde se toman las muestras y separados por apenas una vereda están las dos familias, los dos grupos, cada uno con sus pancartas, cada uno con su pedido de justicia, cada uno con un reclamo para hacer a quien quiera escucharlos. Terminaron peleándose anoche.

"Las pruebas nos dicen que fue un ritual. Todos conocían a Jiménez aunque nunca supimos que hacía ritos satánicos. Pero por algo los perros de la Federal ladraron en su casa y fueron hasta el altar que tiene. Además los perros encontraron anotaciones en su mesita de luz con el nombre de mi sobrino", dice Marta, la tía de Marito, a Infobae.

A apenas diez metros de distancia están los familiares de Miguel, apodado "El terrible" en la zona, son aproximadamente 15 personas. Entre ellos está el hijo del detenido: "No hay pruebas en su contra. Los perros fueron guiados a donde la policía quería. Además nos plantaron pruebas. Mi papá nunca hizo ningún ritual satánico. Sí es cierto que es adorador de San La Muerte pero hay muchas personas por acá que también lo son", asegura.

Hay un punto de coincidencia entre las dos partes: las fuertes críticas al accionar de la Justicia y la Policía desde el primer momento de la desaparición. El primer juez de la causa fue recusado por una de las  partes. Además, estuvo detenido el jefe de la policía local, el comisario Walter Celis, acusado de abuso de autoridad e incumplimiento de los deberes de funcionario público.

Las calles de este pueblo son en su gran mayoría de tierra. La intensa lluvia que cayó en las últimas horas hizo que todo se transforme en un lodazal difícil de transitar. Sin embargo el equipo de la Policía Científica provincial sigue con el trabajo de extracción de muestras genéticas. Llegaron a ser seis equipos trabajando de manera simultánea.

La jueza Falco, presente en el lugar, remarca un punto crucial que justifica la pericia masiva. Los asesinos y violadores de "Marito" dejaron su marca dentro del cadáver del niño: "La idea es comparar estos ADN con los dos materiales genéticos encontrados en el ano del nene. Lo que sabemos es que son coincidentes en cuanto a la familiaridad. Es decir que son parientes. Esta medida es importante porque creemos que el violador y asesino es del pueblo." Hoy, la esperanza de los Salto está centrada en los resultados que arrojen estos nuevos testeos. El tiempo será cruel: pasarán meses hasta poder realizar la totalidad de las comparaciones.

Este martes fue el último día de recolección de muestras. Tanto los medios de comunicación que cubrieron la noticia como la policia abandonarán el pueblo. Este viernes, los familiares del niño se reunirán en las calles de Quimilí para realizar una nueva marcha en busca de justicia: será la número 122 desde el crimen.